Alimentación consciente y tips prácticos de Gooder

Mira, mira, que viene el avioncito…

¿Te suena esta frase con una cucharada llena de comida? ¿Te suena pasar desesperadamente tiempo y tiempo con tu hijo, deseando que termine de comer?

Muchos de los que tenemos hijos hemos pasado por esta situación. Si no es tu caso, te doy la enhorabuena. Pero lo normal es que hayamos tenido esta escena en más de una ocasión. ¿Y qué ocurre con esto? ¿Por qué nos hablas del origen?

Durante estos meses, sobretodo a lo largo de la pandemia, hemos ido hablando de distintos aspectos sobre la alimentación saludable, de la importancia del sistema inmune y cómo reforzarlo, de la salud intestinal, etc. y ahora es el momento de ver cómo en muchas ocasiones ponemos nuestras emociones o nuestros pensamientos por delante de todo esto, de nuestra nutrición, y cómo poco a poco, nos hemos desconectado de lo físico.

Todo esto comienza cuando éramos pequeños. Nuestros padres o nosotros, pretendemos que nuestros hijos coman de una determinada manera y vamos a poner ejemplos para ver si te identificas con alguno:

 

 

Y ¿por qué hablamos ahora de esto? Porque de esos barros estos lodos. La obesidad y el sobrepeso son temas cada vez más preocupante en nuestra sociedad y la obesidad infantil va en aumento. Sabemos que no es un tema fácil de tratar y menos cuando vivimos en una sociedad que lo último que quiere es pararse, escucharse o ir más despacio. Pero si queremos contarte que si a un niño pequeño lo dejaras comer cuando quisiera (por supuesto comida real adecuada a su edad) verías que come cuando tiene hambre física y para cuando está saciado. 

Si ese niño siguiese creciendo con esa libertad de comer cuando tiene hambre de verdad, podría estar conectado a su estómago y sería siempre un comedor consciente lo que con toda seguridad le llevaría a ser una persona saludable, que pudiera comer de todo y con un peso adecuado.

Tanto la educación recibida, el estilo de vida, el tipo de alimentación que tenemos hoy en día con exceso de azúcares, grasas y sal, las dietas, etc., nos han desconectado de esa “sabiduría” corporal que teníamos cuando éramos niños.

Nuestro cuerpo está perfectamente preparado para saber cuándo comer y cuándo parar de hacerlo y además qué alimentos son los que necesita en cada momento. El problema es que nos hemos ido desconectando y hoy en día muchos de nosotros tenemos una alimentación emocional.  ¿Y qué significa comer de manera emocional?

Pues que no estás atendiendo a tus verdaderas necesidades de alimentación. Que estás utilizando la comida para un fin que no es el suyo, como por ejemplo, comer cuando estás aburrido o enfadado o contento.

Pero para poder volver a conectarnos necesitamos parar, aprender a escuchar de nuevo a nuestro cuerpo, reconocer cuando estamos comiendo con hambre física o con hambre emocional. Hay que desaprender y volver a aprender a hacerlo como cuando éramos bebés. Hay que volver al origen. 

Desde Gooder creemos que es la manera más natural de reeducarse en la alimentación. Os vamos a dejar 3 herramientas para que podáis reconectaros:

La alimentación consciente trata de conectarnos con la parte más física para que, de esa forma, sepamos cuándo comer, qué comer y cuánto comer.

Hay muchas herramientas que te ayudan a ser consciente de esto y van dirigidas:

 

 

A continuación tres ejercicios prácticos para cada uno de estos momentos:

 

1. Antes de comer y si quieres saber si tienes hambre física o emocional pregúntate: ¿me comería una manzana? ¿me comería un plato de brócoli? Si tu respuesta es sí, seguramente tengas hambre física. Si no, puedes preguntarte ¿para qué quiero comer? Puede que sea hambre emocional.

 

2. Come con vajilla pequeña: Nuestra mente tiene siempre la tendencia a terminar todo lo que tiene en el plato y es más fácil que tengas sensación de saciedad. Mejor si tu vajilla puede ser de un color que haga que resalte la comida. Por ejemplo, si tomas un arroz blanco ponlo en una vajilla negra. Así serás mucho más consciente de toda la comida que hay en tu plato. También puedes hacer que resalte jugando con el color del mantel.

 

3. Intenta conectar con tu estómago a lo largo de la comida para ver tu nivel de saciedad: Acaba tu comida cuando creas que estás lo suficientemente saciado (más o menos a un nivel 7 sobre 10). Te ayudará a parar elegir un gesto que te asocie ese nivel de saciedad con parar de comer. Por ejemplo, cuando llegue al nivel 7, cruzo los dedos de mis manos y sé que tengo que parar.

Estos son sólo una muestra de ejercicios que nos ayudan a ser conscientes. La alimentación consciente, en definitiva, es una forma de entendernos y de respetarnos.

Para más información puedes contactar y visitar la web de Gooder aquí.

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