Estas Navidades, ¿en tu casa o en la mía?

Por Anaís Mayordomo

 

Llegó la Navidad, una de las épocas familiares más importantes del año. Es un momento en el que, de manera tradicional, las familias se juntan para comer, cenar, pasar varios días juntos, intercambiar regalos, etc.

Pero, lejos de lo idílico que podría parecer este escenario, bien es cierto, que, en muchas ocasiones, el simple hecho de tener que decidir con la pareja el cómo se van a repartir este año las Navidades en familia, puede resultar un motivo de conflicto. Bien porque uno de los dos no tenga buena relación con su familia política, bien porque el otro quizás tenga una familia de origen con "demasiadas" tradiciones y "robe" espacio y tiempo a la otra familia

El caso es que, año tras año, nos encontramos con un escenario complicado y variable. Pues hay que sumar el hecho de que cada año puede llegar a ser incluso algo distinto debido a cambios estructurales que modifiquen los patrones establecidos: nuevas parejas, nacimientos de hijo/a/nieto/a/sobrino/a, familiares inesperados a última hora, separaciones matrimoniales, fallecimientos, rupturas familiares, etc.

Hacer frente a las fiestas sin que la pareja se vea afectada por la decisión de en qué casa se pasa la Navidad, es posible y, de hecho, debería ser un ejercicio muy importante en estas fechas del año. Para ello, os dejo cinco consejos que podéis poner en práctica desde ya:

 

1. Lo primero que tenéis que hacer es sentaros a hablar sobre qué planes os apetecen más a vosotros, como pareja, como familia con vuestros hijos/as. Bien es cierto, que pueden surgir diferencias de opiniones, no hay problema, exponerlas, pero sin intentar llegar a una solución de primeras, esto llegará en una conversación más adelante. Este diálogo hará que tengáis una base sobre la que comenzar.

 

2. A continuación, debéis enteraros qué planes tienen vuestros familiares: si se van a juntar todos en una noche o en la otra, si van a celebrarlo fuera de casa, si hay posibilidad de quedaros a dormir con vuestros hijos/as, quién va a acudir a cada una de las celebraciones. Y, por último, debéis saber si están contando con vosotros para estos planes (no podemos presuponer que, por ser familia, ya están contando con nosotros, es mejor asegurarse).

 

3. Posteriormente, y con la información previamente trabajada, sentarnos con nuestra pareja a exponer los planes de cada una de las familias de origen. Pueden ser dos planes: padres y suegros, o más planes si hay parejas separadas, si hay hermanos, etc. Sean el número de planes que sean, lo importante es exponerlos con claridad: asistentes a las reuniones, lugar en el que se va a desarrollar, comida que se piensa preparar, ocasión de pernoctar, etc. Cuantos más datos se tengan y podamos ofrecer a nuestra pareja, mejor análisis podremos hacer.

 

4. Analizar en pareja esa información. Aquí es donde vais a recuperar los puntos críticos en los que no estabais de acuerdo en el primer paso. Valorar conjuntamente aquello que queréis hacer en común y aquello con lo que no os sintáis a gusto. Llegad a acuerdos que sean vuestros, con los que los dos estéis de acuerdo teniendo en cuenta que os tocará ceder a ambos en algunos aspectos.

 

5. En el caso de que haya cosas que queráis modificar de los planes expuestos por vuestros familiares, actuar cuanto antes mediante una llamada telefónica o quedando para hablar sobre ello. Exponer vuestro punto de vista, con asertividad, siendo honestos, firmes, pero sin avasallar. Cuanto antes queden las cosas claras, mejor para todos.

 

Y, por último, es importante tener una serie de premisas claras antes de abordar este tema:

 

-Empatizar con tu pareja y con tu familia.

-Hablar siempre desde la asertividad.

-En nuestras conversaciones, practicar siempre la escucha activa.

-Ceder por nuestra pareja siempre que no nos haga sentir mal o nos haga daño.

-Saber decir NO por nosotros y por nuestra pareja.

 

Cada pareja forma una unidad familiar por sí misma pero no podemos obviar, y menos en estas fechas, que cada uno de los miembros de esa pareja, cuentan en mayor o menor medida con una familia de origen con la que se sienten vinculados emocionalmente. El pasar tiempo con nuestras familias en Navidad no se debe convertir en una obligación por ninguna de las partes que componen una pareja, por ello, se debe aprender a poner límites conjuntos que definan a la familia que ambos estáis o habéis creado.

 

 

Etiquetas
terapia familiar, terapeuta, psicología, relación sentimental,

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