¿Qué hace -realmente- el botox?

 

Por Sandra Lopez Lorca

Todo tiempo tiene un sueño, y por sueño debemos entender un imposible. El que nos ha tocado vivir es el de tratar de no envejecer nunca. Y aunque sabemos que no hay remedios para parar el tiempo, y lo mejor siempre será amar nuestro cuerpo, seguimos intentando no solo ser inmortales, también mantener nuestra cara de veinte años. Un propósito ambicioso. Los tratamientos estéticos han aumentado estos últimos años, siendo el bótox el primero de la lista. ¿Pero conocemos lo que es realmente el bótox?

Ahora que los tratamientos son más baratos y accesibles, el sector vive un boom sin precedentes. Según el último estudio de La Sociedad Española de Medicina Estética (SEME), el mercado de Medicina Estética ha crecido entorno a un 10-15%, y destacan la bajada de la edad media de los clientes, que pasa a ser de 26 años, y la vinculan con el auge de las redes sociales. Y es que en estos últimos años los trastornos de dismorfia han aumentado considerablemente: cada vez son más las personas que acuden a centros estéticos con la intención de parecerse a un selfi de ellos mismos con filtro.

 

¿Qué es el bótox?

El familiar bótox solo es el nombre de la marca que empezó con su fabricación, lo que se esconde detrás es la neurtoxina botulínica. Esta neurotoxina es elaborada por una bacteria llamada Clostridium botulidium, la misma que provoca la enfermedad del botulismo, conocida por su alta mortalidad. Se suelen utilizar sus propiedades paralizantes de los músculos para curar algunas enfermedades neurológicas, y sobre todo, con fines estéticos. El bótox se ha convertido en uno de los tratamientos más demandados por la clientela; es mucho más barato que el lifting y no conlleva cirugía, además de que sus efectos son inmediatos y se prolongan hasta casi los seis meses.

La técnica estética se aplica en las arrugas de expresión, como las que aparecen en la frente o alrededor de los ojos. La inyección de la toxina botulínica en un músculo provoca su parálisis, lo que hace que se reduzca la arruga y se alise la zona.

El bótox también tiene usos médicos: se suele utilizar en las personas que sufren sudoración excesiva en pies, manos y axilas o en tratamientos de migrañas crónicas. También se está investigando, con buenos resultados, su eficacia en las personas parapléjicas que sufren de incontinencia.

La mayoría de los efectos secundarios adversos viene de la mala aplicación del bótox, por lo que siempre hay que acudir a un profesional cualificado. La aplicación en el músculo equivocado puede provocar la deformación del gesto, creando un efecto completamente contrario del esperado. Otro riesgo es que se coloque más de la dosis recomendada, en ese caso el propio cuerpo generaría una respuesta natural y crearía defensas contra la batería, y por tanto, el efecto del bótox sería nulo. Por tanto, es importante asegurarse de que el producto que se va a aplicar es el de marca registrada y no un sucedáneo mucho más barato. El bótox original, que es el que produce Allegren, es el que más controles sanitarios ha pasado. Sobre todo no hay que dejarse llevar por el precio, siempre de la manera más segura. En todo momento debemos de tener presente que es la salud lo que está en juego.

Existe otro riesgo del bótox, menos llamativo porque no se ve a simple vista, aunque igual de importante. Se trata de la adicción que puede provocar cuando una persona solo se ve bien bajo los efectos del bótox y entra en un círculo en el que cada vez encuentra más defectos. Estos problemas de dismorfia son cada vez más comunes, promovidos por la cultura de la imágen presente en todos los aspectos de nuestras vidas.

 

Hablamos con los profesionales

El cirujano maximofacial y estético facial Francisco Pérez Flecha (@doctor_flecha) cree que el botox es el “rey” de los tratamientos antienvejecimiento. “Sobre todo porque es un tratamiento profiláctico, es decir, preventivo. El mejor resultado se produce antes de que aparezca la arruga. Es un tratamiento muy sencillo, de hecho es de los fármacos más utilizados en el mundo. Se trata de un fármaco que regula la respuesta del músculo; bloquea la recepción de la señal de contracción. Se puede bloquear desde nada hasta mucho, de manera progresiva. No hay que caer en el mito de que te paraliza por completo, depende de la dosis que se administre”.

Para Pérez Flecha es un tratamiento muy seguro, pues afirma que tan solo está contraindicado en pacientes inmunodeprimidos y en embarazadas. Advierte, sin embargo, que siempre es importante evaluar el estado del paciente y analizar el tipo de arruga que tiene. “Lo ideal sería utilizarlo como prevención, estaríamos hablando de personas entre 27 y 30 años, aunque no suele ser usual, porque la gente ve el bótox como último recurso”.

Lo usual, dice el cirujano, es hacer preguntas al paciente para reducir cualquier tipo de riesgo. “Sí deben saber que el efecto no es puramente inmediato, tarda al menos cuatro días”. Y tampoco se va bruscamente, a partir de los tres meses empieza a descender. “También hay que tener en cuenta que es necesario un tiempo de lavado, es decir, hay que esperar unos nueve meses o un año para volver a administrar otra dosis, porque de lo contrario, no haría el mismo efecto”.

 

Otras alternativas

Cada vez son más las personas que optan por otros tratamientos que no requieren la infiltración de sustancias artificiales. Estamos hablando de métodos como el lipofilling, que consiste en la extracción de grasa de una zona del cuerpo para su implantación en otra, y del plasma rico en plaquetas, procedimiento en el que se extrae sangre de un paciente, se centrifuga para poder seleccionar el plasma y se inyecta en la zona que se quiere rejuvenecer. Ambos métodos tienen la ventaja de que las sustancias son del propio paciente, por lo que es más complicado que el cuerpo lo extrañe, evitando así las alergias.

Las opciones son variadas y los métodos son cada vez más seguros; la gran demanda hace que las investigaciones proliferen y los avances estén a la orden del día. Pero siempre queda una opción: amar la singularidad del rostro y ver el envejecimiento como lo que es, la huella del paso del tiempo, la huella de haber vivido.

Etiquetas
botox, belleza, estética

Calle Fernando VI, 10, Madrid

Mon to Sat: 10h - 21:30h

hi@lamarcamad.com

Join our Mailing List

USEFUL INFORMATION

FOLLOW US

Instagram Facebook Twitter Youtube

Mother & Sister Companies

Lamarca Madrid LAB Lamarca Roots Lamarca Tracy Anderson
© 2019 LAMARCA LAB S.L.U. all rights reserved

Una cookie o galleta informática es un pequeño archivo de información que se guarda en su navegador cada vez que visita nuestra página web. La utilidad de las cookies es guardar el historial de su actividad en nuestra página web, de manera que, cuando la visite nuevamente, ésta pueda identificarle y configurar el contenido de la misma en base a sus hábitos de navegación, identidad y preferencias. Las cookies pueden ser aceptadas, rechazadas, bloqueadas y borradas, según desee. Ello podrá hacerlo mediante las opciones disponibles en la presente ventana o a través de la configuración de su navegador, según el caso. En caso de que rechace las cookies no podremos asegurarle el correcto funcionamiento de las distintas funcionalidades de nuestra página web. Más información en el apartado “POLÍTICA DE COOKIES” de nuestra página web.