La insulina, la poderosa hormona que afecta a tu peso

Por Beatriz Larrea 

 

 

Esta columna es parte de nuestra serie #WellWednesday donde distintos expertos comparten información, experiencias y sus filosofías de bienestar.

 

¿Te has puesto a pensar por qué dos mujeres que siguen la misma dieta no bajan de peso a la misma velocidad? ¿Por qué cuando eras adolescente comías de todo y no subías de peso? ¿Por qué los hombres bajan más rápido? Y, sobre todo, ¿por qué después de los 40 con tan solo ver un chocolate se va directo a tus caderas?

 

Todo esto es causado por tus hormonas, y cada persona tiene un perfil hormonal diferente del que depende lo rápido que pierde peso, cuántas calorías quema y, sobre todo, si retiene la energía como grasa.

 

Existen dos hormonas de las que depende en gran parte tu peso: la insulina y las hormonas tiroideas. Hoy hablaremos de la primera, como hormona madre de la retención de grasa en tus caderas y abdomen.

 

¿Qué es la insulina?

Es una de las hormonas mayores. Su misión es garantizar que la energía llegue al cerebro y a los músculos. Siempre necesitamos insulina, hasta cuando dormimos. Nuestros cuerpos requieren y usan energía constantemente. La principal manera para activar la insulina es a través de la comida. El cerebro y los músculos son tejidos muy activos que necesitan grandes cantidades de glucosa para funcionar de una manera óptima, por lo que la insulina intenta llevarla a estos órganos. La insulina deposita la glucosa en tus células para producir energía y lo que sobra lo guarda como grasa.

 

La insulina y la glucosa son esenciales para la vida, sin embargo, un nivel alto de glucosa en sangre es probablemente de las cosas más dañinas que le pueden suceder a tu cuerpo, ya que afecta a todo tipo de procesos orgánicos, genera productos finales de glicación avanzada, te hace subir de peso y desata inflamación sistémica.

 

Todo tipo de azúcares. Siropes. Dátiles. Frutas secas. Zumos de fruta. Refrescos. Ingredientes de los productos de dieta. Hidratos de carbono refinados. Lácteos. Alcohol. Cereales refinados. Estrés. Comer en exceso. Todos son múltiples vías que conducen a niveles altos de glucosa en sangre. Sí, la insulina es una hormona necesaria, pero es una hormona que necesitamos utilizar en cantidades pequeñas. Un arma eficiente pero destructiva.

 

Cuando hay insulina, tu cuerpo no quema grasa

Aunque estés a dieta o no comas azúcar, la mayoría de las veces esto no es suficiente para perder tallas. Si tienes sobrepeso, es muy probable que tengas resistencia a la insulina. Esto quiere decir que hay niveles altos de insulina en tu sangre todo el tiempo.

 

La insulina es la hormona que produce grasa, por lo que si hay insulina, es fisiológicamente imposible que quemes tu propia grasa. Por el contrario, utilizará la forma de glucosa que es más fácil de acceder: la de tu sangre. Olvídate de bajar de peso.

 

Te dejo 8 consejos para mantener tus niveles de glucosa estables y prevenir cantidades masivas de insulina en tu cuerpo:

 

  1. Di no al azúcar
  2. Reduce el consumo de harinas blancas, y las integrales acompañalas de un buen ‘compañero de baile’ (grasas buenas, verdura y proteína)
  3. Huye de las calorías líquidas, son azúcar en vena
  4. Anota la triada perfecta: fibra, proteína y grasa
  5. Encuentra tu tolerancia usando un sensor de glucosa (como FreeStyle)
  6. Practica el ayuno intermitente
  7. Haz ejercicio HIIT o de fuerza
  8. Mide tus niveles de insulina basal, que deben de estar entre 3 y 6 U/ml
Etiquetas
insulina, diabetes

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