¡Hablemos de los sujetadores!

Por Sandra Lopez Lorca

Es curioso cómo nos hemos acostumbrado a mirarnos al espejo y ver nuestro cuerpo con sujetador como si no fueran dos elementos diferentes. Nos hemos hecho a él hasta el punto de incluirlo en nosotras mismas, en sentirlo como una parte más de nuestro cuerpo. Lo hemos absorbido y aceptado. Pero en la época en la que todo entra en debate, el sujetador no iba a ser menos. Su trayectoria histórica curiosa, primero símbolo de la emancipación del corsé y luego insignia del ideal de feminidad opresiva repudiada por el feminismo, llega hasta nuestros días.

Si para algo ha servido la pandemia ha sido para mirarnos mucho más y pensar en nosotras. Más de una se ha preguntado: ¿Qué hace esto aquí? Así nació el movimiento de Instagram #nobrachallenge, al que se sumaron multitud de mujeres que querían saber cuántos días podían pasar sin llevar la prenda. Pero este movimiento no es nuevo, en los últimos años hemos visto hashtags como #Freethenipples o #Goingbraless en todas las redes sociales.

Ocurre como en los años 60, en plena segunda ola del feminismo, cuando quitarse el sujetador se convirtió en símbolo de la liberación, como bien ilustran las imágenes de la protesta feminista contra el concurso Miss América en Atlantic City (1968), en el que se colocó un contenedor donde las mujeres introducían objetos de consumo típicos de la feminidad estandarizada por el mercado. Fue una época donde la reivindicación calaba con fuerza, incluso se alzaron voces del mundo de la moda y del diseño que trataron de dar una nueva forma a la prenda, como Rudi Gernreichla el inventor del “No-Bra”, un sujetador sin anillas metálicas y con tela transparente, que dejaba atrás el diseño tradicional y apostaba por un estilo más liberador y sensual.

Son muchas las mujeres que durante todos estos años han sido insignia del movimiento, desde feministas como Gloria Steinem, modelos como Jane Birkin y cantantes como Rihanna. Pero a pesar de que nos sorprenda, el sujetador también tiene un origen feminista: fue inventado por Mary Phelps Jacob en 1914 para abandonar la opresión del corsé. Fue una prenda hecha expresamente para mejorar la comodidad de la mujer.

 

Qué dicen los expertos

Ha llovido mucho desde entonces, pero la pregunta sigue siendo la misma: ¿Podemos hacer algo más por nosotras mismas? Son muchas las opiniones en torno al tema y también son muchos los argumentos que se utilizan, pero quizá de los que más se habla sin saber son los relacionados con la salud. María Pérez Suárez (@maria_fisiomujer) especializada en salud femenina y fisioterapia, nos cuenta que ella no está ni a favor ni en contra del sujetador, cree que es una decisión que debe de tener cada mujer. Lo que sí ve necesario es que el sujetador sea adecuado: “a la hora de comprar sujetadores solemos elegir el que queda bien y no tenemos en cuenta un montón de factores”. Un sujetador bien tallado puede evitarnos problemas de cervicales, dolores de cabeza y prevenir la aparición de bultos. Según un informe elaborado por el Instituto Médico Estético, tan solo 3 de cada diez mujeres españolas llevan la talla adecuada.

La ginecóloga Vilma Rosciszewski (@ginecoyvos) opina como Pérez Suárez que la decisión de ponerse sujetador o no es de cada persona. Recomienda su uso en la pubertad cuando aparece el botón mamario y su roce puede provocar dolor. En todo caso, sugiere que si se usa sujetador, sea siempre sin aros, ya que el alambre puede provocar inflamación debajo de la axila e hinchazón. “Para el día a día este tipo de sujetador no es adecuado, y menos la semana previa a la menstruación, ya que la zona se suele inflamar”. También nos aconseja que sea de algodón y triangular.

En la utilización del sujetador también intervienen factores sociales que muchas veces son los determinantes de su uso. El llamado pudor ha mantenido y mantiene el cuerpo femenino cubierto. Que una mujer vaya a la oficina sin sujetador puede provocar su despido o la atracción de miradas que la incomoden. Y ya no solo en el trabajo, también en el metro, en la calle. Las mujeres somos sexualizadas en cualquier momento. Que la reflexión sobre si llevar o no sujetador haya resurgido durante el confinamiento, en el espacio seguro de nuestras casas, dice mucho de los espacios en los que nos movemos.

Eso sí, tampoco se puede poner la regla de no llevar sujetador, ya que estaríamos oprimiendo de otra manera, como bien apunta Germain Greer en su libro “La mujer eunuco”. La decisión tiene que ser libre. Cada una tiene que investigar lo que le parezca más cómodo. Y sobre todo, alejarnos poco a poco de las reglas impuestas por la sociedad, aunque no sea fácil. El futuro está en pensar más en nosotras mismas.

 
Etiquetas
sujetadores, ropa interior, mujer, senos, salud

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