¿Existe el aguacate ‘light’? 

Por Juan Pablo Arocha

 

En la sección de frutas de los supermercados españoles hay un producto que se consigue cada vez con mayor facilidad. Es un aguacate grande, con la piel lisa, verde, brillante, que además le han endosado un apellido bastante particular en su etiqueta: “aguacate light”. Es una versión de la fruta que dista mucho de la que tradicionalmente se comercializa en España, y que introdujo en el mercado en 2017 la empresa Isla Bonita. 

Y aunque de entrada su premisa es relativamente cierta cuando se hace la comparación con el popular Hass, el tipo de aguacate que se comercializa en la mayor parte del mundo, lo cierto es que no es más que otro de los tantos tipos variaciones de esta fruta que se han vendido tradicionalmente en América. “Han querido colarlo como si fuera un nuevo producto. No hace falta, el aguacate es un gran producto. Su grasa es saludable”, denuncia el nutricionista Aitor Sánchez, autor del blog www.midietacojea.com.

Los más entendidos afirman que existen al menos 50 tipos distintos de aguacates en todo el mundo, aunque el de apellido Hass –el que se consigue en casi todos los mercados españoles– es quien domina el 80% de la producción mundial. De pequeño tamaño, con piel rugosa y oscura, su resistencia para el traslado y la posibilidad de cosecharlo todo el año lo hace imbatible.

Ninguna de las versiones que se venden en el mundo, sin embargo, se comercializan en el resto del mundo como de tipo “light”. Solo en España desde 2017, tras la llegada de la empresa Isla Bonita a los mercados. Avalados con la etiqueta de la Fundación Española del Corazón, juran en su página web que su oferta contiene 30% menos de grasas que los aguacates más comercializados.

Los estudios científicos avalan los beneficios del aguacate para una dieta sana en general, pero en especial para los deportistas. Sus niveles de vitaminas A, C, D, E y K, ayudan a la recuperación tras los entrenamientos, esfuerzos físicos significativos y retrasar la osteoporosis. Tienen más potasio que un plátano y, además, en cada 100 gramos tiene 20% de la dosis diaria recomendada de ácido fólico.

El resto de las especies más consumidas parece resumirse en los de apellido Bacon, con piel fina y textura cremosa; Fuerte, de mayor tamaño que los demás y maduración rápida; Reed, con forma redonda, piel verde claro y fácil de quitar; Pinkerton, alargado, piel gruesa y bastante cremoso; y los Criollos, que crecen de forma natural y su piel es tan delgada que se puede comer.

Y aunque en la actualidad se siembran en distintas partes del mundo, todos tienen su origen entre México, Colombia y Venezuela. “Los antiguos aztecas lo llamaban ahuacatl (testículo), ya que se le consideraba como un fruto afrodisíaco. Y los primeros españoles que llegaron a América lo bautizaron con el nombre de «pera de las Indias», por su semejanza externa con las peras españolas”, cuenta el dossier del Ministerio de Agricultura español.

Fruta importada

La mejor forma que ha tenido América para conquistar Europa va en los almacenes de los barcos comerciales. El secreto es el aguacate, una fruta ante la que se ha rendido la sociedad europea. Para 2020 se comercializaron en todo el continente más de 700 millones de kilos de este producto, casi el doble de los 465 millones que se vendieron cuatro años antes.

Es tanta la pasión que ha levantado esta fruta, que la Organización Mundial del Aguacate prevé que la región iguale en 2028 a Estados Unidos como el principal consumidor del mundo. Y la verdad es que lo tiene fácil. Calificado como un súper alimento, es poca la propaganda en contra: entre sus beneficios suma que su ingesta reduce los niveles de colesterol y triglicéridos, tiene propiedades antioxidantes, es rico en fibra y con alto contenido de vitaminas C, B y E.   

Es un alimento perfecto para quienes buscan una vida saludable. “Algunos trabajos también han indicado que ciertos compuestos aislados del aguacate tienen propiedades que podrían inhibir la producción de radicales libres, implicados en el envejecimiento y la aparición de diversas enfermedades crónicas”, se lee en un documento divulgado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación de España. También afirman que ayuda a curar enfermedades de la piel como la psoriasis. 

A España los primeros aguacates llegaron en la época de los 60. Nadie los quería. Tuvieron que regalarlos en las tiendas para ir conquistando el mercado: “Los fruteros no los querían, no sabían qué era aquello”, recuerda en un reportaje de El Español Julián Díaz, pionero en la importación y quien por varios años gozó del monopolio del negocio. Y solo fue hasta finales de la década de los 90 cuando este alimento comenzó a ganar espacio en el gusto del español.  

 

Más aguacate, por favor

Solo en España la industria invirtió en 2019 más de medio millón de euros en actividades de promoción directa, la idea era vencer la desconfianza del consumidor y mostrarle las bondades de este producto: “Todos los españoles comen lo mismo. La dieta es muy ortodoxa. Educar al consumidor así es muy importante, porque curiosamente en España hay mucha gente que no come aguacate todavía”, declaró entonces a Diario.es el CEO de la Organización Mundial del Aguacate (WAO, por sus siglas en inglés), Xavier Equihua.

El lobby del gremio ha sido incluso con los supermercados, para lograr que incluyeran el producto dentro de sus ofertas. La primera sociedad que captó la WAO fue con Erosky y Carrefour, aunque dos años después ya las demás cadenas se rindieron ante el aguacate. Tanto que, pese a la pandemia de 2020, el grupo registró que la demanda del producto creció 15% en toda Europa.

Durante la pandemia son muchos los que han comenzado a prestar más atención a su dieta y a acudir a alimentos que fortalezcan su sistema inmunológico”, explicó Equihua en octubre de 2020, durante una charla virtual de la Feria Internacional del Sector de Frutas y Hortalizas. Las búsquedas en internet sobre “recetas de aguacate” se dispararon durante el confinamiento en España: el pico más alto se produjo el 19 de abril, según la Revista Mercados, principalmente entre usuarios ubicados en las ciudades de Asturias, Castilla-La Mancha, Galicia, Castilla y León y Madrid.

 

Lo malo

El lado feo del aguacate parece estar en los efectos que la siembra masiva tiene sobre el agua. Para producir un kilo de aguacates se necesitan 2.000 litros de agua, según una investigación de Water Footprint Network que publicó un reportaje de The Guardian.  No es poca cosa, es cuatro veces la cantidad para cosechar un kilo de naranjas y diez veces más de un kilo de tomates. 

En la población mexicana de Michoacán, donde se cosechan alrededor de la mitad de aguacates que se comen en todo el mundo, diariamente se utilizan 9.500 millones de litros de agua para la producción de esta fruta: lo que equivale a 3.800 piscinas olímpicas. El informe de Water Footprint advierte que la excesiva extracción de agua del suelo está llegando a producir incluso pequeños terremotos en la zona, por la sedimentación de la tierra y la creación indirecta de grutas subterráneas.

Los grandes productores de aguacate desvían el agua para abastecer sus siembran, y dejan sin agua a las poblaciones vecinas. Un documental de la BBC da cuenta de la crisis que se produce en la población de Petorca, en Chile, el tercer mayor exportador de la fruta a nivel mundial: “En algún momento le llamaron el oro verde para Petorca. Lo prometieron (las empresas) como la panacea, que íbamos a tener una mejor vida, mejores trabajos. Coincidiendo con eso, se produjo una sequía tremenda. Allí comenzaron los conflictos”, denunció entonces el alcalde de la zona, Gustavo Valdenegro.

Las consecuencias de la operación de grandes industrias no son solo en América. El grupo ecologista antimonocultivo Regenerarte denunció a la revista Cambio16 cómo se han secado los ríos en la población Algarve, en Portugal, tras la masificación de la siembra de aguacates. Por eso, la alerta de Greenpeace ha sido a cuidar la huella ecológica de esta industria, abogando por el consumo de alimentos locales y de temporadas.

España es casi el único país productor de Europa, pues solo en zonas de Sicilia (Italia) y Creta (Grecia) hay otros cultivos. Y parece que a través del aguacate han descubierto la pasión por la fruta tropical: desde el Instituto de Hortofruticultura Subtropical y Mediterránea “La Mayora”, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad de Málaga (UMA) –informa EFE– investiga cómo lograr siembras exitosas de otros cultivos de frutas como mango, chirimoya, papaya, guanábana, cacao, carambola, longan y lichi.

 

Etiquetas
aguacate, nutrición, salud

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