Criticar te destruye más a ti que al otro

Por Beatriz Ticali

 

Esta columna es parte de nuestro espacio #WellWednesday donde distintas voces y expertos comparten información, experiencias y filosofías de bienestar.

 

 

Admitamos algo: sentarnos a tomar un vino o café entre amigos y mencionar a otras personas es perfectamente normal. El que diga que jamás lo ha hecho y que no se ha divertido, por lo menos una vez, está mintiendo. Aunque en este artículo hablaremos sobre cómo criticar nos afecta en nuestro estilo de vida, no quisiera satanizar al 100% esta conducta, porque es imposible evitarla por completo.

Tomando en cuenta que es una conducta normal, mi objetivo es entender que las peores consecuencias de esta acción las recibo yo misma, por lo que es conveniente intentar reducirla lo más posible. Veo la crítica como una adicción de esas que están aceptadas y normalizadas por la sociedad, que viajan sin ningún problema entre grupos de personas grandes y pequeños y pudren desde la raíz nuestro espíritu. 

La razón de este pensamiento es muy sencilla: una vez que empiezas, es muy difícil parar ¿cierto? Lamentablemente, esta práctica nos facilita conectarnos con esa ligera sensación de escape que permite desviar nuestros pensamientos negativos hacia nosotros mismos para dirigirlos hacia otro blanco. Uno más fácil, menos doloroso. Un mero método de supervivencia. 

Es vergonzoso, pero está comprobado que criticar nos genera una satisfacción inmediata. Además de liberar la negatividad acumulada, sentimos que, de cierta manera, somos superiores a la persona o situación sobre la que estamos hablando. Si lo piensas bien, cuando criticamos estamos comparándonos o midiéndonos para sentirnos mejor con nosotros mismos.

Al criticar nos hacemos dueños de una realidad creada por nosotros, que está blindada por todos lados y nos da la razón por cualquiera de sus caras. En cuestión de segundos somos capaces de emitir un veredicto final que está condicionado por miles y miles de variables que van desde la educación, hasta nuestro grado de amor propio. Se nos olvida una máxima en la vida que es capaz de ahorrarnos bastantes problemas y energía: “no porque es lo que pensamos, significa que sea verdad”

 

Frente al espejo

Constantemente pasa que cuando no estamos en un buen lugar con nosotros mismos, la mayoría de la existencia de este universo nos parece insoportable. No entendemos la felicidad de los demás. Rápidamente nos vamos a un lugar muy oscuro en nuestra cabeza que nos drena de manera tal, que hace que la única salida sea soltar críticas hacia los demás. Por el contrario, cuando estamos tranquilos y existe tolerancia para con nosotros mismos, poco nos importa lo que haga el de al lado o si el mismo universo quiere cambiar de pies a cabeza. Estamos enfocados en nosotros, nuestra manera de vivir, las personas que queremos, las actividades que disfrutamos y nuestros planes a futuro.

La espiral de negatividad que trae consigo la crítica constante es increíblemente pesada y difícil de sacudir porque nos acostumbramos a ver lo malo ¿Qué pasa cuando sólo vemos lo negativo? nuestra salud mental sufre un deterioro importante y rápido. Disminuye nuestra creatividad y capacidad de visualizar nuevas oportunidades, no existe el agradecimiento, no descansamos por completo hasta desarrollar fatiga crónica, estamos irritables, alejamos a nuestros amigos y personas queridas, atraemos caos con el pensamiento y simplemente dejamos de disfrutar la vida.

Hagamos el ejercicio de comparar una vida repleta de crítica con una vida enfocada en nosotros mismos: La vida que se basa en la crítica no se satisface fácilmente, se compara con otras, se auto sabotea, es incapaz de buscar la belleza en diferentes situaciones o personas, no le gusta nada y sobre todo, no se siente a gusto en su propia vida. En cambio, la vida enfocada en sí misma repite como mantra "cada quien hace de su culo un florero” mientras hace lo le hace feliz.

Una vez que entendemos que las críticas hacia los demás es un medidor de nuestro amor propio, comenzamos a analizarlas cuando aparecen y así nos ayudamos a identificar nuestras carencias, juicios propios y miedos. Si criticas el vestido de Ana, por ejemplo, pregúntate, ¿será que me encantaría ponérmelo o quisiera tener su actitud para llevarlo igual? O si no puedes parar de criticar a José por su manera de ver la vida, pregúntate ¿por qué me molesta tanto como esa persona percibe SU vida?

La idea es utilizar a nuestro favor la negatividad innegable que cohabita con nosotros y sacar lo mejor de ella. Uno de los ejercicios de amor propio más efectivos que he probado es estar atenta a todos los comentarios de crítica que hago diariamente. Después de aplicarlo por primera vez, quedé impresionada al entender la cantidad de comentarios negativos y poco relevantes que decía y la cantidad de energía que gastaba en ellos.

El primer paso entonces es identificarlos, para luego frenarlos hasta disminuirlos casi por completo. Tal cual como el ejercicio de optimización de discurso interno, pero de eso hablamos otro día.

Recuerda que mientras más critiques, más hondo escondes tus inseguridades y deseos insatisfechos, poniéndote más difícil la tarea de sacarlos y curarlos en el momento que lo desees. Recuerda, si le dedicas más tiempo a tu vida y menos a las críticas, comenzarás a notar cambios espectaculares. 

 

 

Etiquetas
well wednesday, amor propio, inseguridades

Calle Fernando VI, 10, Madrid

Mon to Sat: 10h - 21:30h

hi@lamarcamad.com

Join our Mailing List

USEFUL INFORMATION

FOLLOW US

Instagram Facebook Twitter Youtube

Mother & Sister Companies

Lamarca Madrid LAB Lamarca Roots Lamarca Tracy Anderson
© 2019 LAMARCA LAB S.L.U. all rights reserved

Una cookie o galleta informática es un pequeño archivo de información que se guarda en su navegador cada vez que visita nuestra página web. La utilidad de las cookies es guardar el historial de su actividad en nuestra página web, de manera que, cuando la visite nuevamente, ésta pueda identificarle y configurar el contenido de la misma en base a sus hábitos de navegación, identidad y preferencias. Las cookies pueden ser aceptadas, rechazadas, bloqueadas y borradas, según desee. Ello podrá hacerlo mediante las opciones disponibles en la presente ventana o a través de la configuración de su navegador, según el caso. En caso de que rechace las cookies no podremos asegurarle el correcto funcionamiento de las distintas funcionalidades de nuestra página web. Más información en el apartado “POLÍTICA DE COOKIES” de nuestra página web.