¡No logro descansar! ¿Tendré un trastorno del sueño?

Por Anabel Grisaleña

 

¿Tienes problemas para dormir? Quizás la razón de este desvelo esté en lo que menos pienses. “El no poder dormir va siempre acompañado de algo más: mala alimentación, problemas de salud como hipertensión, diabetes, obesidad, abusos de sustancias recreacionales”, explica la neuróloga Carina Frías.

Dependiendo de las causas que generan tus dificultades para dormir, puedes estar sufriendo de insomnio, apnea de sueño, hipersomnia o parasomnia. El diagnóstico correcto, sin embargo, debe hacerlo un especialista. Nunca administrar medicamentos a discreción: “Lo más recomendable es el uso de melatonina, ya que los suplementos de venta libre, compuestos por antihistamínicos no se recomiendan a largo plazo”, dice Frías. 

La melatonina es una sustancia que genera el mismo cuerpo, y sirve para regular el ritmo circadiano. Por eso, solo la melatonina es recomendada para usar a largo plazo, opina la especialista. La mayoría del resto de los medicamentos “causa dependencia y, en vez de solventar el problema, crea otro”. Un diagnóstico completo siempre será importante. 

 

Diagnóstico recurrente 

El insomnio es el trastorno de sueño más común, y se manifiesta no solo con la dificultad de no poder quedarse dormido, también con la interrupción del descanso nocturno. Si te despiertas muy temprano, no te sientes descansado, sufres de somnolencia diurna, irritabilidad, depresión, ansiedad y dificultad de concentración, puedes estar manifestando algunos de los síntomas más comunes, según un artículo que publica Mayo Clinic

En ocasiones, podemos sufrir episodios de insomnio de corto plazo o agudo, que suele presentarse durante unos días o algunas semanas y normalmente se debe a estrés o algún acontecimiento traumático. Contrario a este está el crónico, de largo plazo, y cuyas causas pueden ser más graves. 

Yo misma sufrí de insomnio hace algunos años, durante los últimos seis meses de mi carrera universitaria. Acudí a varios especialistas: médico de familia, neurocirujano y psicólogos. Todos compartieron que el problema era meramente psicológico, que no había ningún fallo en mi organismo que no me permitiera conciliar el sueño.

Inicialmente, los remedios naturales pueden ayudar a paliar los efectos del insomnio. Valeriana, manzanilla, tila o lavanda son algunas de las más comunes para tranquilizar y reducir la ansiedad. Si estas infusiones no funcionan, se recomienda tomar algún medicamento sin prescripción médica, de origen natural. Los más comunes son: Melatonina y Antihistamínicos, estos últimos son aquellos medicamentos que sirven como antialérgicos y que solo se deben utilizar en situaciones esporádicas. 

 

Cuestión de respiración 

Otras de las causas que dificulta el descanso es la apnea del sueño. Se trata de un trastorno de respiración, en el que el flujo del aire en el cuerpo se detiene por 10 segundos o más mientras la persona está dormida. Si roncas muy alto o te sientes muy cansado después de una noche completa de sueño, es posible que sufras de apnea de sueño.

Entre los síntomas más comunes del apnea del sueño se encuentran: ronquidos fuertes, jadeos al respirar durante el sueño, boca seca al despertar, dolor de cabeza por la mañana, irritabilidad o problemas para prestar atención.

Existen tres tipos de apnea del sueño. La apnea obstructiva es la más común, ocurre cuando los músculos de la garganta se relajan. También figura la apnea central,  cuando el cerebro no envía de forma correcta las señales a los músculos que controlan la respiración. Y, por último, el síndrome de la apnea de sueño compleja que ocurre cuando alguien sufre las dos anteriores.

Según los expertos de Clínica Mayo, en algunos casos es posible tratar la apnea -especialmente la central- cambiando hábitos de estilo de vida y a base de remedios caseros. Las primeras medidas pueden ser la pérdida de peso, para aliviar la constricción de la garganta; hacer ejercicio regular, evitar el alcohol; así como medicamentos como tranquilizantes o pastillas para dormir, ya que relajan el músculo de la garganta que interfieren en la respiración;  dormir de lado o boca abajo y no fumar.

Si estas medidas no funcionan, justo antes de llegar a una posible cirugía, existen tratamientos especializados para tratar la apnea del sueño:

- Presión positiva continua en las vías respiratorias: se trata de una máquina que presiona el aire a través de una mascarilla mientras duermes. Ya que el aire tiene más presión que el del ambiente, despeja las vías respiratorias.

- Dispositivos bucales: están diseñados para mantener la garganta abierta haciendo presión en las vías respiratorias y empujando el hueso maxilar hacia delante.

- Oxígeno complementario: se pueden encontrar varios dispositivos con esta función y ayudan a enviar oxígeno a los pulmones.

 

¡Me duermo!

La hipersomnia es un trastorno que impide a las personas mantenerse despiertas durante el día. En este grupo de trastornos de sueño iría la narcolepsia, que sería la extrema somnolencia diurna. Existen dos tipos de hipersomnia: la primaria o idiopática, que ocurre cuando las personas pueden dormir hasta 20 horas seguidas sin que pueda identificarse ninguna causa orgánica y llevan consigo alucinaciones o problemas de habla y memoria. 

También está la hipersomnia secundaria, cuando tenemos sueño durante todo el día y nos cuesta mucho salir de la cama. Puede ser por una falta de sueño, interrupción constante del mismo o por ingerir fármacos o drogas.

Cuidar la higiene del sueño puede ser un paso inicial para tratar este padecimiento, según un reportaje publicado por Psicología y Mente. Mantener hábitos sobre la hora de acostarse y levantarse, así como evitar los dispositivos electrónicos desde media hora antes de irnos a dormir. También puede ayudar realizar deporte, ya que ayuda a estimular al organismo a mantenerse activo y reduce la sensación de sueño.

  

Andar dormido 

Otro de los padecimientos vinculados al sueño es la parasomnia, que se produce cuando se realiza una conducta inusual (hablar, caminar o comer) mientras se está dormido. A pesar de que es más común en niños y adolescentes, también existen algunos casos en adultos: los síntomas más habituales son el sonambulismo, los terrores nocturnos, las pesadillas y tener un despertar confuso.

Muchas personas que padecen parasomnias disminuye sus síntomas simplemente cuando mejoran sus hábitos de sueño. Esto incluye: mantener un horario de sueño regular, controlar el estrés, tener una rutina relajante a la hora de dormir y descansar lo suficiente.

La mayoría de las parasomnias no tienen o no necesitan tratamiento. Sin embargo, el trastorno de conducta del sueño REM (en lugar de relajar los músculos, la persona presenta movimientos violentos como patadas o puñetazos) si tiene tratamiento. En este caso el tratamiento suele ser benzodiacepinas nocturnas, en concreto, clonazepam.

Etiquetas
sueño, apnea de sueño, insomnio, hipersomnia, parasomnia

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