9 creencias más comunes que alejan a las madres de la lactancia

 

Por Mariángela Velásquez 

 

Existe el consenso científico de que la leche materna es el mejor alimento para un bebé. Y, sin embargo, el 60% de las mujeres nunca dan pecho y el 40% de las que lo logran practican una lactancia mixta que incluye la fórmula infantil.

La especialista en lactancia materna Erika Urbáez Aguilera explica la simplicidad del mecanismo biológico de la lactancia humana y nos invita a reflexionar sobre los mitos y creencias que impiden que las mujeres cumplamos nuestro rol mamífero fundamental: amamantar para nutrir física y emocionalmente a nuestros hijos.

 

Mito 1: No me sale leche

Muchas mujeres creen que para amamantar necesitan ir chorreando leche desde los últimos días del embarazo y eso no es cierto. Urbáez nos explica que al parir no hay un cambio visible en las mamas en cuanto al goteo de leche porque el cambio está sucediendo adentro.

"La leche está allí, se llama calostro y se viene formando desde la décima semana de embarazo. La toma de tu bebé será literalmente del tamaño de una aceituna, así que cada gota es muy importante y es lo único que necesitas para alimentar frecuentemente a tu bebé ese día”. Lo más importante para garantizar una lactancia materna leve es el apego que se establece entre la madre y su hijo en la primera hora de vida y para eso hay que pegarlo a la mama sin importar si nació por parto o por cesárea.

La Organización Mundial de la Salud dice que el 95% de las mujeres están aptas físicamente para amamantar. Y sólo un 5% de mujeres no estará apta para amamantar exclusivamente, pero a ellas también les saldrá leche, aunque tenga problemas médicos específicos que le obstaculicen amamantar. Así que si te encuentras entre ese reducido grupo de mujeres que tienen impedimentos físicos lo recomendable es consultar con especialistas en lactancia para aprovechar al 100% lo que tus mamas pueden dar en ese momento.

La creencia de que no tenemos leche tienen poco que ver con lo que sospechamos por el comportamiento de los bebés y mucho con las mediciones artificiales con las que intentamos cuantificar cuánta leche tenemos, que en el mejor de los casos son inexactas, “Un extractor de leche solo tiene dos movimientos posibles, hacia adelante y hacia atrás, que es un movimiento atmosférico, que no tiene nada que ver con el succión del bebé, que es un movimiento de lengua peristáltico, que además es lo que hace que se active el reflejo de dicción y que junto con la fuerza mandibular más  la constancia de la succión hacen que salga leche en más cantidad y a un ritmo que el bebé puede controlar”.

Por eso no te fíes del extractor porque no sólo no tiene la anatomía de tu bebé, sino que tampoco puede imitar la emocionalidad que envuelve amamantar a tu bebé, interacción que libera la oxitocina, que es la hormona de la segregación de leche.

 

Mito 2: Mi bebé no come porque no aumenta un kilo al mes

Los humanos excretamos parte de lo que comemos. Así que, si tu bebé orina y evacúa, entonces sabes que está comiendo. Otro indicador para saber si tu bebé está comiendo es el aumento del peso. Un bebé sano debe aumentar progresivamente de peso, pero atrás quedaron los tiempos en que se pensaba que un niño tenía que engordar un kilo al mes. La mayoría de las tablas oficiales de talla y peso están desactualizadas y confunden a las madres.

"El bebé tiene que aumentar unos 115 gramos semanales y hacia arriba todo está bien. Pero si no lo logra revisamos postura y agarre. Revisamos que no tenga frenillos sublinguales, revisamos que la succión sea eficiente y revisamos el contexto de liviandad en el que vive la mamá y es el que va a determinar si este bebé está bien”, dice Urbáez.

 

Mito 3: Mi bebé no se sacia con mi leche

Hay madres que se angustian porque el bebé no para de mamar y piensan que su bebé pasa todo el día con hambre. Urbáez explica que los bebés tienen diferentes tipos de succión: la nutritiva, que es la destinada a sacar leche y se caracteriza porque los bebés aprietan y sueltan la mama, desde la parte baja de la mama hasta lo máximo que puedan ocupar de areola. 

El otro tipo de succión es la de consuelo. Suele ser muy rápida y el bebé la realiza con el movimiento peristáltico de la lengua y un poco de los labios. Su intención no es comer sino estar en un espacio que les ofrece seguridad, calor y armonía.

"Este es el motivo por el cual algunas mamás dicen que tienen tomas de una o dos horas, o que el bebé se la pasa todo el día comiendo, y es porque ellos necesitan su toma de consuelo”, explica Urbáez, quien pregunta si has descubierto cuál es la teta que tu bebé prefiere para comer y cual usa para consolarse. “Es el momento de comenzar a trabajar en ello”.

 

Mito 4: Tengo plena conciencia de mi cuerpo

Desde hace varias décadas se ha afianzado la búsqueda del bienestar. Las mujeres han ralentizado el proceso de envejecimiento con una alimentación más balanceada y con ejercicios que tonifican los músculos y nos hacen ver y sentir mejor. Pero nuestra relación con las funciones reales de nuestro organismo es cada vez más difusa.

¿Te has preguntado alguna vez para qué son tus tetas? Quizá lo primero que se te venga a la cabeza es que te hace lucir muy bien con un lindo escote, y eso es genial. Pero no hay que olvidar que la primera función de la mama en la mujer mamífera es lactar.

"Si lo vemos así, nos parece la lactancia más natural. Pero si vemos las mamas como un objeto sexualizado o lo relacionamos con una zona tabú que no se muestra, entonces mucho más cuándo comienza la lactancia. No comienza cuando tienes a tu bebé en los brazos, comienza cuando naciste mujer y dependiendo de tu desarrollo decides tener hijos, y desde el desarrollo natural de tu mama, la maduración final ocurre cuando das pecho”.

 

Mito 5: Para amamantar tengo que ponerme a dieta

Las mujeres tambalean con la lactancia porque creen que tienen que hacer dietas estrictas. Y eso no es cierto. Es importante cuidar la alimentación con o sin lactancia y es primordial que seas si eres alérgica o intolerante para que nada te caiga mal ni a ti ni a tu bebé. También es recomendable que consumas alimentos que no sean demasiado procesados, es decir, que estén lo más parecido a como vienen de la naturaleza, que sean nutritivos, que te aporten energía para poder aguantar los nuevos ritmos de la maternidad.

 

Mito 6: Con formula tus hijos dormirán más

El sueño de los bebés es un factor determinante para que las madres dejen la lactancia materna porque existe la creencia de que un bebé que come más va a dormir mejor.

“Los bebés vienen biológicamente listos para despertar de noche y para sobrevivir. Es la gran razón un bebé se despierta en las noches y en especial en las madrugadas. La prolactina es mucho más alta en la madrugada y los bebés tienen una mayor necesidad de protección a esa hora. Con lo cual la naturaleza nos ha compaginado perfectamente, Los bebés se despiertan para conseguir nutrición y protección y podemos brindarle todo al mismo tiempo en el cuerpo de la madre”.

Los cambios en los patrones de sueño de los bebés no van a pasar hasta el 4to o 5to mes.

"Esta búsqueda constante para que los bebés duerman más, con biberones, leche extraída, que interrumpen el ciclo de oferta y demanda del pecho y hacen que los bebés se vayan alejando de la teta”.

Los bebés despiertan mucho en la noche por un motivo exclusivamente biológico y lo hace de manera ancestral, cuando vivíamos a la intemperie y ellos buscaban la protección en los adultos cuidadores de su manada.

Los humanos dormíamos en círculos, con los miembros de las manadas en la parte exterior, y en el centro las madres con sus cachorros. Si un depredador viene tiene que pasar una doble barrera para llegar al más débil que es el cachorro.

"Nuestros bebés son los cachorros de la manada. Y esa manera de sobrevivir es biológica y natural Los adultos tenemos casas, habitaciones, cunas y otros elementos que sabemos que pueden ser protectores, pero los bebés todavía no lo saben”.

 

Mito 7: Para amamantar tengo que tomar sancocho de pescado

Uno de los grandes mitos es que necesitamos de un té, una leche, una sopa para producir más leche. Y resulta que no tienes que hacer nada porque el sistema de producción de leche materna es muy simple y ocurre de manera natural.

"Comienza en el embarazo con la lactogénesis, que hace que tus mamas comiencen a convertirse en una fábrica de leche. Y luego se activa con la salida de la placenta. Sin importar si el parto fue natural o por cesárea, la salida de la placenta activará el mecanismo de eyectar cuando reciba el estímulo adecuado. Y la permanencia de la producción de leche tendrá que ver y responderá a la succión eficaz de tu bebé.

Sin dolor, sin molestias. Hay que estar pendientes con eso. Si tienes molestias debes llamar a una consultora de lactancia.

Cuando el bebé comience a succionar comenzará la salida de calostro. El primer mes la producción de leche es muy espontánea, pero lo que permitirá que se mantenga en el tiempo es que cada vez que tu bebé pida, sin horarios de ningún tipo, puedas darle pecho. Todas las veces que amamantas a tu bebé, tu cuerpo producirá al 100% de su capacidad.

 

Mito 8: Amamantar duele

El acto de amamantar es natural y no debe doler. Así que si sientes dolor en el momento de la succión, algo está pasando que es importante corregir. “Cuando mi cerebro recibe una señal de dolor sucede una situación contradictoria porque en vez de recibir placer, para expulsar oxitocina que es la hormona secretora de leche, esté recibiendo un mensaje de estrés, que no le permite liberar la suficiente oxitocina para que la toma sea tranquila y evitar molestias”, señaló Urbáez.

Lo que hay que buscar es una postura que le permita al bebé llegar claramente al pecho desde la parte baja de la mama hasta donde llegue arriba. No importa que sobre un poco de areola arriba, donde no debe sobrar es abajo porque es allí donde debe ir la mandíbula que tiene la fuerza y la lengua lo que permite la eyección.

La cara del bebé debe ir justo debajo de la mama. Cuando abre la boca, llevo la cabeza de mi bebé al pecho. En ningún momento le meto el pecho ni mi inclino hacia adelante porque todos esos factores hacen que duela.

 

Mito 9: Las mujeres somos de hierro

El equilibro emocional es básico para el bienestar y más aún cuando nos enfrentamos al reto de ser madres. Así que es importante que te preguntes de qué manera estás llegando a la maternidad, cual es la expectativa que tienes sobre la lactancia y la maternidad, con cuántas manos cuentas para cuidar a tu bebé, cuánta presión te estás poniendo para dar lactancia materna exclusiva, evitar el uso de la fórmula o lo que llamamos ser una gran mamá.

Dentro de la maternidad debemos permitirnos la liviandad de poder equivocarnos, de poder experimentar lo nuevo, de poder estar a solas con nuestros pensamientos y sentimientos, de poder conectar con esta nueva experiencia de ser madre y para eso tenemos que ser adultas, estar despiertas, comunicarnos efectivamente con los demás, tenemos que pedir lo que de verdad necesitamos para desarrollarnos en la maternidad, tenemos que tener acuerdos previos con nuestras parejas para saber cómo queremos criar, y pedir las ayudas necesarias para ir avanzando en la maduración de la madre”.

El aprendizaje de ser madre no se acaba jamás. Cada etapa es diferente y responder al desarrollo evolutivo de tu bebé te dará mucha más tranquilidad. Pero para eso debes saber cómo estás emocionalmente y necesitas conocer y estudiar el desarrollo evolutivo y cada una de las etapas que vivirá tu bebé.





 

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lactancia, maternidad, lactancia materna, mitos

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