Abarka: el masaje de las curanderas africanas 

Por Joana Borràs

Imágenes por Abraham García Espejo

 

Hadja, la mujer que está detrás de @abarkamassatges, viene de un linaje de curanderas africanas. Siempre le ha gustado dar masajes. Al principio, los daba a gente de su entorno, ya que para ella era como una manera de cuidarlos. Hasta que un día una amiga la animó a que profundizara y estudiara las técnicas: fue a una escuela en Olot, donde enseñan las técnicas ancestrales y trabajaban con las emociones. A partir de ahí, no dejó de crecer.

"Vengo de un linaje de curanderas. A través de las plantas y las manos, mis ancestros han brindado la sanación. Está en mi ADN la sensibilidad de escuchar al cuerpo, brindarle calor, amor y más. Siempre he querido cuidar a mi entorno a través de los masajes. Y hace casi cinco años que acompaño a personas a descubrirse a través del tacto consciente. Es el mejor regalo que la vida me pudo brindar, porque cuando la otra persona sana, automáticamente lo hago yo. Es una energía retroalimentativa”. 

Para Hadja lo que  realmente marca la diferencia en un masaje es el amor con el que lo haces. Cree que una buena técnica pueden tenerla muchos, pero la energía de cada uno y lo que se puede transmitir a través del tacto consciente es único.

"Cada sesión de masaje es distinta. Empiezo conectando unos minutos con la persona que está en camilla. Pongo mis manos sobre su espalda y escucho su respiración, su temperatura y me conecto. Y poco a poco empezamos el viaje. Al final, el propio cuerpo del paciente me va indicando las zonas que necesitan atención”, relata. Su técnica la lleva a jugar con la respiración, los movimientos orgánicos y los estiramientos. Recorre todo el cuerpo y, dice, se detiene en aquellas partes que necesitan más “mimo y cariño”. 

"Llegamos a un estado de relajación que nos da paso a la liberación y, al mismo tiempo, a la sanación. No hace falta que el paciente haga mucho, solo estar, respetar el tiempo, la persona y amar. Sin amor no hay sanación”. El método Abarka lo creó ella tras la fusión de aquello que le enseñaron sus abuelas, de lo que aprendió en la escuela y de lo que es ella. Integra todas las partes del cuerpo y a la vez se trabajan sus canales energéticos siempre con mucha escucha, sensibilidad y respeto. 

"Esta técnica no es sólamente para curar una dolencia del cuerpo, va más allá, busca sentir qué emoción provoca ese dolor y qué mensaje nos está transmitiendo para poder escucharlo, abrazarlo y liberarlo si es necesario”, nos cuenta Hadja. Se trata de un masaje energético muy profundo, totalmente sensorial, en el que se desbloquea la energía estancada mediante atención y cariño.

¿Y qué sienten los pacientes? “Intento que en cada sesión de masaje, la persona que está en la camilla pueda ir observando y sintiendo todo lo que lleva dentro, y que durante su día a día está demasiado ocupado para atender. Somos tantas cosas al mismo momento, que muchas veces nos perdemos invirtiendo en el pasado y el futuro, y el momento presente se nos va. Estamos sucediendo en cada momento, y esto es mágico. El cuerpo es un canal, y cuando hay dolor e incomodidad, es una gran oportunidad para re-descubrirnos”, explica. 

Cuanto más conectados estemos con nosotros mismos y con nuestro corazón, dice Hadja, mayor será el resultado. Se trata de conseguir que la mente se relaje, para equilibrar los canales energéticos, sentirnos descansados y observar todo eso que nuestro cuerpo nos está contando. 

¿Y qué busca la gente cuando acude a tus masajes? “Cosas distintas, pero sobretodo acompañamiento, cariño e indagar sobre la propia existencia a través del tacto consciente. África tiene una fuerza muy especial, y al final de cada sesión intento acercar a mis pacientes a esa magia. Y cada uno va a su ritmo”. Hadja dice que su misión es sólo servir de acompañante en toda esa fusión que representa. “Lo más importante es amar incondicionalmente cada parte del cuerpo, integrando todo tu ser, tanto emocional, como físico y mental. Es un regalo y yo estoy inmensamente agradecida de que la gente me elija y confíe en mí”. 


 

Etiquetas
masajes, bienestar, abarka, África, heal

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