Guía para comprar leche

Por Anabel Grisaleña 

 

La oferta de tipos de leche ha crecido enormemente en los últimos años. Elegir qué leche queremos comprar en el supermercado se ha convertido en una tarea más difícil de lo que nunca hubiésemos imaginado. Leche entera, semidesnatada, sin lactosa, de soja, coco o avena… las opciones definitivamente se han multiplicado con el paso de los años. 

Seguro a ti, como a nosotros, te han surgido muchas dudas: ¿qué tipo de leche debo comprar? ¿Cuál es más saludable? ¿Cuál es la ideal para adelgazar? ¿Cuál es más nutritiva? Intentando buscar algunas respuestas, hemos elaborado una guía para ayudarte a que descubras cuál de las leches -incluídas las alternativas- se adapta mejor a ti: 

Leche entera: durante muchos años hemos rechazado este tipo de leche asegurando que es la que más engorda. La leche contiene grasas buenas, y la cantidad de grasa (en peso sobre el total de líquido) es lo que diferencia la entera de la semi, o desnatada. La leche entera contiene un 3,5% de grasa aproximadamente; la semidesnatada, 2%; y la descremada, menos de un 0.5%.

Es cierto que entre menos grasa tenga, menos calorías tendrá la leche, por lo que las personas asocian la leche descremada con ‘buena para adelgazar’. Debido a esto, no se recomienda tomar leche entera a personas con obesidad o hipercolesterolemia

El problema es que tener menos calorías no es sinónimo de ser más saludable, ya que las grasas que contiene la leche son beneficiosas para nuestro organismo. Asimismo, algunas vitaminas liposolubles como la A, D, E o K solo están presentes en la grasa de la leche, y las pierde al extraerla. 

La leche entera también es la que nos proporciona una mayor fuente de omega-3. Incluso más, si la leche proviene de vacas de pastoreo, sin hormonas añadidas. 

Leche semidesnatada: es menos calórica que la leche entera, pues se le extrae la mitad de la grasa. Esto hace que cuente con algunas de las vitaminas de la grasa y que conserve todas las propiedades de proteínas, calcio, lactosa y vitamina B. 

El problema de eliminar las grasas de la leche es que puede causar un efecto rebote, haciendo que otros nutrientes como las proteínas o los azúcares aumenten en proporción, por cada 10 gramos. Además, también nos estaríamos llevando con la grasa el contenido de vitamina D, siendo este el componente que hace que el calcio se fije en los huesos. 

Leche desnatada: la más común entre las personas a dieta o con ganas de bajar de peso. El problema es que varios expertos coinciden en que, por mucho que una taza de leche desnatada engorde menos, la taza de leche entera sacia más (por lo que podrás aguantar más horas antes de volver a comer). Un estudio llevado a cabo por la Universidad de Tufts en Boston (EEUU) descubrió que es muy común reemplazar las grasas con azúcar u otros hidratos de carbono para tratar de darle más sabor a la leche.  La realidad es que tanto el azúcar como los carbohidratos son más perjudiciales para la salud que la propia grasa.  

En cuanto a las vitaminas liposolubles (A, D y E), la mayoría de las marcas que encontramos en los supermercados ya las han añadido de forma artificial.

Leche sin lactosa: se elaboró específicamente para aquellas personas intolerantes a la lactosa, aquellos incapaces de digerir de forma natural el azúcar de la leche. Se ha puesto de moda en los últimos años, e incluso aquellas personas que no solían tomarla también han empezado a comprarla. Para aquellos consumidores de leche sin lactosa, deben saber que, esta no tiene por qué contener menos azúcar

El problema de las leches sin lactosa es que son más fáciles de digerir, pero no necesariamente más digestivas. Esto se debe a la posibilidad de que el organismo se acostumbre a no digerirla de forma natural, causando un rechazo a la lactosa con el tiempo, es decir, una alergia o intolerancia.

Leche de avena: esta se ha popularizado en los últimos años debido a su parecido -tanto en sabor como en textura- con la leche de vaca. Su elaboración se hace a partir de agua y avena 100% integral, por lo que incluso aquellos intolerantes a alérgenos como la lactosa, soja o nueces podrán disfrutarla.  

Entre los beneficios de este tipo de leche destaca que es una fuente de nutrientes esenciales como la vitamina B (que no se suele encontrar en dietas veganas). Además, contiene altos niveles de fibra dietética, incluso más que la leche de almendras, por lo que favorece a una digestión saludable. 

Es importante asegurarse de que la leche de avena no incluya azúcares añadidos, pues cuando el almidón de avena se descompone en azúcares en el agua, aumenta también el contenido de azúcar natural. Es por esto que es muy importante leer la etiqueta antes de comprar el producto. Además, si buscas adelgazar, la leche de avena puede ser muy buena opción ya que contiene un promedio de 2,5 gramos de grasa saturada por cada vaso consumido. 

Leche de coco: este tipo de leche ayuda a reducir los niveles de colesterol LDL para evitar el desarrollo de una posible enfermedad cardiovascular. No obstante, es una de las más altas en cuanto a concentración de grasas se refiere. Aproximadamente un 35% de su composición es a base de grasas (mayoritariamente saturadas). Es por esto que en los últimos años se ha visto como una amenaza para la salud, poniendo en riesgo el sistema circulatorio

Los niveles de hidratos de carbono también son muy elevados, lo que hace que esta bebida contenga un alto nivel calórico. Desde la BBC recomiendan tomarla como mucho 1 ó 2 veces a la semana. Además, la leche de coco apenas contiene proteínas, y el valor nutricional se va perdiendo con el tiempo a partir de los dos meses de almacenamiento. 

Leche de almendra: las almendras nos aportan ácidos grasos monoinsaturados que son beneficiosos para mantener un peso regulado, así como para reducir los niveles de colesterol LDL. Este tipo de leche contiene vitamina A, D y E (esta última un antioxidante), además de un alto contenido en fibra que ayuda a la buena digestión.

La leche elaborada a partir de almendras contiene una pequeña parte de estas grasas, pero aún así es pobre en proteínas. Tampoco contiene calcio, por lo que las personas que sufren de osteoporosis deberán evitarla (harían falta entre 6 y 8 vasos medianos para alcanzar la ingesta recomendada diaria de calcio en España). Así como las personas alérgicas a los frutos secos, en especial a las propias almendras.

Leche de almendra: las almendras nos aportan ácidos grasos monoinsaturados que son beneficiosos para mantener un peso regulado, así como para reducir los niveles de colesterol LDL. Este tipo de leche contiene vitamina A, D y E (esta última un antioxidante), además de un alto contenido en fibra que ayuda a la buena digestión.

La leche elaborada a partir de almendras contiene una pequeña parte de estas grasas, pero aún así es pobre en proteínas. Tampoco contiene calcio, por lo que las personas que sufren de osteoporosis deberán evitarla (harían falta entre 6 y 8 vasos medianos para alcanzar la ingesta recomendada diaria de calcio en España). Así como las personas alérgicas a los frutos secos, en especial a las propias almendras.

Leche de soja: a pesar de que ninguna leche es comparable en términos nutricionales a la de vaca, investigadores de la Universidad Mc Gill de Montreal descubrieron que la de soja es la que más se asemeja. Esta leche aporta beneficios gracias a unos fitonutrientes llamados isoflavonas que presentan propiedades antitumorales.

El problema de la soja es que es uno de los alimentos que más alergias provoca, situándose entre los 14 alérgenos de declaración obligatoria en los alimentos, pues puede provocar urticaria o hinchazón de la glotis, entre otras cosas (dependerá de la sensibilidad de la persona). 

Sin embargo, antes de elegir el tipo de leche, es muy importante leer la etiqueta del producto, pues no todas las marcas trabajan de la misma forma. Lo ideal es que la leche sea lo más natural posible, elaborada a base de pocos ingredientes y libre de productos químicos. 

 

Etiquetas

Calle Fernando VI, 10, Madrid

Mon to Sat: 10h - 21:30h

hi@lamarcamad.com

Join our Mailing List

USEFUL INFORMATION

FOLLOW US

Instagram Facebook Twitter Youtube

Mother & Sister Companies

Lamarca Madrid LAB Lamarca Roots Lamarca Tracy Anderson
© 2019 LAMARCA LAB S.L.U. all rights reserved

Una cookie o galleta informática es un pequeño archivo de información que se guarda en su navegador cada vez que visita nuestra página web. La utilidad de las cookies es guardar el historial de su actividad en nuestra página web, de manera que, cuando la visite nuevamente, ésta pueda identificarle y configurar el contenido de la misma en base a sus hábitos de navegación, identidad y preferencias. Las cookies pueden ser aceptadas, rechazadas, bloqueadas y borradas, según desee. Ello podrá hacerlo mediante las opciones disponibles en la presente ventana o a través de la configuración de su navegador, según el caso. En caso de que rechace las cookies no podremos asegurarle el correcto funcionamiento de las distintas funcionalidades de nuestra página web. Más información en el apartado “POLÍTICA DE COOKIES” de nuestra página web.