Microplásticos: la contaminación que nos comemos

Imagen: 4Ocean

 

Por Anabel Grisaleña

 

Hay restos de plástico invisibles a primera vista, pero la suma de todos ellos está dañando nuestro planeta de una forma irreparable ¡Stop! Se trata del microplástico: esas pequeñas partículas que quedan como residuos durante el desarrollo de productos comerciales, así como de la descomposición de plásticos de mayor tamaño.

Pareciera un problema minúsculo, pues -de acuerdo a un reportaje de National Geographic- son considerados microplásticos aquellos desperdicios de menos de 5 milímetros, más pequeño que una perla estándar de joyería. Un problema que venimos arrastrando desde los años 50 cuando aparecieron por primera vez en productos para el cuidado personal, según datos del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. 

El gran problema de los microplásticos es que no son biodegradables. Un estudio realizado en 2017 estimaba que desde el final de la Segunda Guerra Mundial se han producido ya unos 8.300 millones de toneladas de plástico. Además de esto, el 79% de toda esta basura generada por plásticos ha terminado formando parte de la naturaleza.  

Los océanos se ven gravemente afectados por la aparición de los microplásticos. Greenpeace asegura que se han encontrado restos de plásticos incluso a 10.000 metros de profundidad. Los que encontramos en la superficie tan solo representan un 15% de los plásticos que hay en el mar. Actualmente existen 5 zonas que se conocen como “sopas de plásticos”: dos en el Atlántico (Norte y Sur), una en el Índico y dos en el Pacífico (Norte y Sur). La ONG afirma que las zonas superficiales se deben en gran parte a la concentración de microplásticos. 

En España, este problema es grave, pues se calcula que se arrojan 30 millones de latas y botellas de plástico en nuestro país al día. Greenpeace llevó a cabo una serie de investigaciones en el año 2015 donde se recogieron una media de 320 objetos de basura por cada 100 metros de playa en el país. Un 75% de estos desechos estaban hechos de plástico. Además, entre un 21-54% de las partículas de microplásticos del mundo se focalizan en la cuenca del mar Mediterráneo

Y no solo en los océanos, estos microplásticos también son una gran fuente de contaminación del aire, pues las partículas fibrosas se transportan en él. Un estudio publicado por la revista Nature Geoscience aseguró que los microplásticos pueden viajar por la atmósfera por distancias de hasta 100 kilómetros.    

 

Nos suicidamos 

El microplástico se puede clasificar en primarios y secundarios. Los primeros, son partículas ínfimas destinadas a uso comercial (cosmética, microfibras en tejidos y otros textiles, redes de pesca, etc.). Estos aparecen en el medio ambiente a través del uso de ciertos productos, pérdidas no intencionales por derrames en fabricación, transporte o abrasión durante lavado (es decir, textiles sintéticos en la lavadora). 

El segundo grupo engloba aquellas partículas que aparecen después de la descomposición de artículos de plástico de mayor tamaño (como botellas de agua) debido a radiación ultravioleta de la luz solar, los movimientos de las olas del océano o el impacto del viento. 

Lo que le hacemos al planeta nos lo estamos haciendo indirectamente a nosotros mismos. En el año 2017, la ONU hizo una declaración en la que señalaba que las partículas ingeridas por animales marinos terminarían también en los humanos a causa de la cadena alimenticia. Un estudio publicado recientemente en la revista Environment International asegura haber encontrado microplásticos dentro de las placentas de seis mujeres totalmente sanas que estaban embarazadas, tres de ellos provenientes de polipropileno (como el que está en botellas de plástico) y los otros nueve de materiales sintéticos (cómo en cosméticos o pasta de dientes). 

Además, también podemos estar expuestos a estos microplásticos cuando bebemos agua del grifo, pues otro estudio asegura haber descubierto restos de microplásticos en las heces humanas. 

La solución para esto es reducir al máximo el uso del plástico. Un ejemplo es el de las Islas Baleares, que son la primera comunidad en España en prohibir el plástico. Además, es importante buscar alternativas a productos que utilizas en tu día a día, los pequeños cambios pueden llegar a tener un gran impacto. 

 

 

Etiquetas
microplásticos, contaminación de plástico, medioambiente

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